Medeidades

Medeidades
Autor: Gonzalo Rueda

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Olga Domínguez (Barcelona, 1979) es licenciada en Filosofía y graduada en Trabajo Social. "Medeidades" es su primer libro, que agrupa poemas escritos mayoritariamente entre 2010-2012.

jueves, 17 de noviembre de 2011

LVI Rabia y furia irrenunciable

 
Rabia y furia irrenunciables
con las uñas que se parten
chirriando son la marca
que dejamos al cobarde.
La violencia que viola
por la ley del que no ama
del que emburka, el que maltrata.
No es de género o de alcoba
es el miedo que deforma,
se abre paso y nos condena
a la moral que los ampara.
Hoy es lucha, es batalla
de mujeres reinventadas
que convierten en trinchera
el desvelo de conciencias.
No son putas ni sumisas
son la prueba que esta guerra,
la que dimos por ganada
no se agota en el camino

jueves, 6 de octubre de 2011

LIV Va de arritmia


Va de arritmia
y de tarima
de asteriscos, de mordiscos
Nota a pie de pie descalzo
con sus rizos, sus conatos.
Va de suerte
y de alegato
quintaesencia de los saltos
al vacío sin permiso
de las redes, los andamios.
Va de rima
y de antimiedo
de tangente, de bombeo
Con su magia y sus audacias
por salirse de la raya.
Va de rumbo
Y de marea
de tesoros, de comedia
Suma y sigue con la apuesta
de vuelos a tu planeta
Va de calle
y de amuleto
de alegría, de entretiempo
Por si acaso me despisto
me pellizcas si despierto.

jueves, 18 de agosto de 2011

LI Quema el suelo

Quema el suelo
habita el peso
en los párpados,
tus dedos.
Es de noche
pero afuera
cae la luz.
Duermevela
en la conciencia
Arrebato
de locura
los sentidos
despereza
Abrázame.
Que las horas
son de cera
y convierten
la belleza
del abismo
irremediable
de este sexo
en vacío
de dos cuerpos
que agotados
de repente
son extraños.

martes, 19 de julio de 2011

XLVIII Por si acaso

Por si acaso no viste
que no asumo
que aun paso
los días de puntillas
Mis manos vacías
dibujan maquetas
bocetos de piel.
Por si acaso no insistes
o el miedo nos vence
y no  haya quien recuerde
que un día tuvimos
las manos unidas
la piel confundida
y el valor de querer.

L No vendrán a buscarte

No vendrán a buscarte
cuando empiece el frío
Soltarán las cuerdas
lanzarán al río
lo que quede ileso

No hallarán los huesos
de tus pies descalzos
Quemarán la ropa
borrarán el rastro
de tus ojos tristes

No sabrás que un día
fuíste igual al resto
Carne que se asoma
pecho que respira
y el pavor de un llanto

XLIX Se admiten reflejos


Se admiten reflejos
madejas, vencejos
Cualquier impostura
que sirva al engaño
que asfalte el pasado
Nos valen recuerdos
vasijas, amparos
Cortinas de humo
guadañas, los muros
Mesetas y vendas
patrañas, banderas
Mensajes ocultos
campañas de absurdo
Rencillas, costillas
que lancen al perro,
o el mago de guardia
pastor de cadenas
nos salve el pellejo.
Nos sirven tarados
ascetas y palos
Los muertos en fila
la mierda, el contagio
Folletos, carismas
milhojas sin prisma
o andar ensartados
al pudor, al contrario.
Nos bastan las piedras
mendrugos, los puños
Caretas, las venas
cortándose a plazos
El joder y el tener
la razón al saber
que al final resistir
Es buscar un lugar
donde estar, donde huir.

miércoles, 1 de junio de 2011

XLV No te duermes

No te duermes
y me miras
a través
Aun a veces
me pregunto
si es a mí
Todavía
me sorprendo
si a pesar 
de los días
de las horas
los menús,
los cafés y
media vida
por contar
sigo siendo
aquella cita
que empezó
con poemas
y una orquesta
para dos
Si los ojos
aun me brillan,
si es verdad
que aquel cuarto
que guardaste
para mí
permanece
para siempre,
si esta voz
de repente
no ha acabado
por sonar
menos clara
que aquel eco
de papel.
No te duermas
si este sueño
ha de traer
nuevos ojos
que ya no amen
lo que soy.

jueves, 14 de abril de 2011

XLIV Confieso

Confieso
no existo
A veces me visto
de sueño de espina de tránsito
Lo admito,
soy fuga espejismo un sapo
Pero si aprendes
y acabas
forzando
las flores
no esperes
tristeza, relojes
de trapo
Si encuentras
montones
de arena
no creas
no me creas
nunca dejes de quererme
Porque,
si me empleo a fondo
confieso
(a veces)
existo.

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miércoles, 23 de marzo de 2011

XLII Sírvanse de furia

Sírvanse de furia
de razones, de conciencia.
Levanten las ciudades
las consignas, los mercados
Que se aparte la mentira
de esta historia de desahucio.

Suelten lastre, elijan rumbo
rompan lanzas por lo justo.
Que el futuro solo pese
la vergüenza sólo manche
a los que fueron tan cobardes
y esquivaron el zapato.

Márchese el tirano
el asesino de los pueblos
Conquisten libertades
en la plaza los derechos
Que la lucha está en sus manos
                                          y en las nuestras nace un sueño

VIII Aspiras a entender

Aspiras a entender
la ecuación de la duda,
el contorno del fuego
o el trazado del tiempo.
    
Pretendes formular
el latido preciso,
la palabra adecuada
que descifre el silencio.

Redactas informes
que apaciguen tus miedos,
que deshagan la espiral
del remolino perfecto.

Pero de pronto la lluvia
moja más que de costumbre.
Se precipitan los techos,
resquebrajan los muros.

De repente una caricia
desintegra referencias
y una a una tus verdades
van perdiendo su sentido.


XXXIV Who cares about the ceiling?

Who cares about the ceiling?
The absent waste of tears concealed
spreads over the silent pity.
And the starving bug stares across the darkness
hiding tight this tiny secret:
no one cares who cares of ceilings.

martes, 22 de febrero de 2011

XXIV Si cuarteas los huecos

Si cuarteas los huecos,
escondes los trozos
y me arrancas los restos
devoras las migas
Si congelas las sobras,
olvidas el cambio
y quemas recortes
escupes lo amargo.
Si rompes las grietas
y atas los cabos
calientas la escarcha
o esparces ceniza
Si amputas pedazos,
prendes las astillas
disimulas el rastro
y curas la herida:
¿Qué quedará de nosotros?

II Incapaces de recordar

Incapaces de recordar
el último puente que tendió al abismo.
Insensibles al cosquilleo
que hace tiritar las copas.
Replegado en sí mismo
el acervo se autodestruye:
lo definido muere,
el consenso basta,
para auyentar al tiempo colapsado.
Y nos queda el consuelo
del que se conforma con nada.
Porque nada es todo lo que ha quedado
en nuestro escondite de poetas muertos,
de sueños perdidos.

lunes, 21 de febrero de 2011

XXIX Sueño

Sueño.
A ratos creo que ando viva
y compongo
versos que luego me sirven de acicate
cuando apuesto
por los ratos que merecen el paseo
y fantaseo,
irremediablemente vuelo entumecida.
Se me escapa la sonrisa
cuando no miras de frente.
Balbuceo
rituales de entropía,
escaparates de morfina.
Me entretengo
en saltar la valla de tu dormitorio.
Si no pones atención quizá te cuente
como escapo del presente
si me aburro demasiado.
Me descuento
cuando cuento los compases de esta nana,
todo empieza cuando acaba
el ronroneo de palabras.
Y supongo
que el matiz irriga el curso de los sueños,
todo el tiempo para andarse con rodeos.
Si resuelves mi acertijo
nos fugamos un momento,
pues detento
pensamientos que se fuman inventando
aderezos de misterio
o un dosel de caramelo.
Vivo.
A ratos creo que igual sueño
pero es dulce,
los colores que se funden
tú me miras mientras duermo.

XXX Cómo hacen los pasos

Cómo hacen los pasos
para desandar el laberinto.
Cómo los buenos
para no morir de locura.
Las varas ya no miden
sino emplazan
a nuevas formas de ejecutar los quiebros.
Se conmueve el canto
de pura letanía.
Y la esperanza es un cráneo que gime
amordazado.

XXXVI Contra el viento

Contra el viento
contracorriente
contrincantes
contrapuestos
en contrabando
de contrarios.
Contra el muro
contrastados
con controversias,
contrapicados.
Contraofensivas
de contraofertas
contravenidas
contra voluntad
Contra Estados,
contrarrestados
por contraceptivos
contrayentes
de contrapartidas
contradictorias
a contraluz.
Contra paredes
contra palabras
contrapuertas,
contraventanas
con contraseñas
contrastables
por contribuyentes
contrariados.
Y contratiempos
y contrahechos
contrafuertes
y contrabajos
Contra tormentas
contra tornados
contraídos,
contraindicados
por contrasentidos
contraatacados.
Contratados
por contrarreformas
para una contracultura
a contrarreloj.

Peleamos
(con permiso de Bucowski)
a la contra.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

XLI Como giras

Como giras
giras
llegas,
me levanto
alcanzo
el premio

Ensartado
a un ojo
un flanco,
imantada
al sol
tu pecho

Como remo
remo
busco,
tu canción
se vuelve
playa

Comprimido
el aire
es lento,
retenido
el tiempo
es puro

Como ríe
ríe
el hueco,
corazón
que se hace
muesca

XXVIII La duda se ha instalado

La duda se ha instalado
en los quicios de las puertas.
Impasible, roedora,
manirota y esperpéntica.
Se anexiona a tus zapatos,
se convierte en lanzadora
de arrebatos intangibles,
de conquistas inexactas.
Surcadora del vacío
que controla las miradas
y embelesa sin querer.

La inocencia se ha colado
por cajones atascados.
Malograda languidece,
se fusila avergonzada.
Por perdida, por ajada,
se empadrona en el olvido,
se publica en una esquela.
Dando pistas al que llama,
convencida que el deseo
hace aguas cuando trata
de afincarse en un colchón.

Lo conforme ningunea
el tributo al que disiente.
Se disipa la mentira
si omitimos del resumen
lo que no se quiere oir.
Jugando a que somos dados
que no pesan en conciencias,
que se lanzan apostando
por sueños ya poco urgentes.
Reediciones de uno mismo
colgadas de la pared.

El amor se ha convertido
en ateo practicante,        
maquinaria de gusano
que vacía la manzana
y finge como algo duele
si descubre que no existe
cuando cantan el final.
Medio loco, amoratado,
contenido y asfixiado.
Sigue siendo requisito
de cualquier formalidad.

Y aun así vamos viviendo
a remolque de las risas,
como actores de vanguardia
que han bordado su papel.
Los felices trenta y tantos
satisfechos condenados
a buscar siempre algo más.
Y aun así nos relamemos
las heridas en poemas,
esperando que el que escucha
sea nuestra salvación.

XXXII Como el paso

Como el paso
tedioso
de un recuerdo carnívoro.
Las orquestas
de duelo
en honor al tributo
de tu piel a mis dedos
cansados,
armados
con minucioso hormigueo
de hielo, fundidos
en la prisa que ahoga
tu pecho en la curva
del tiempo rendido
a los pies de mi cama
que acuna
que abriga
un deseo supino
de amor insurrecto.
Con litigios de besos
que saben a muerte
de torpe caída,
a sexo que agota
sus últimas horas
tan solo, tan lento
y bendice los huesos,
las manos
repletas
de flores marchitas.